#NutriciónInfantil #Desayuno #NutriciónPediátrica
¿Tu hijo/a levanta sin ganas de comer o de beber? No es recomendable que le fuerces, aunque se haya dicho que el desayuno es muy importante y que no puede ir al colegio sin tomar nada. La estrategia consiste en mejorar el desayuno: desde el TIPO de alimentos que se ofrecen hasta el TIEMPO que se le dedica a disfrutarlos.
En algunas ocasiones, el momento de desayunar es una batalla mañanera a contrarreloj. Lo ideal es que el pequeño se levante con tiempo para despejarse, asearse, vestirse, preparar la mochila y sentarse con tranquilidad en una mesa en la que hay otros miembros de la familia.
Sin embargo, lo más frecuente es levantarnos deprisa y corriendo, que al niño solo le ‘entre’ un vaso de leche con cacao y cuatro galletas y que no haya a la vista ningún frutero sobre la mesa porque no le hace caso y la fruta acaba estropeándose. Nos suena, ¿verdad?
El desayuno debería de ser un lugar de encuentro, un momento para organizar en familia todo lo que el nuevo día deparará a cada uno ¿Damos ejemplo? ¿Nuestros hijos nos ven comer fruta a cualquier hora?
PLANIFICA EL DESAYUNO
Quizás haya que empezar a preparar el desayuno la noche anterior.
¿No tienen que tomar cereales de desayuno y galletas? No. Lo que hay en esas cajas con dibujos infantiles ya no son cereales saludables, sino que han sido transformados -hiperprocesados- de tal manera que se han convertido en algo más parecido a golosinas que a verdaderos alimentos.
Son productos dulces que han enganchado a millones de menores (y padres), con la excusa de que hay que tomar cereales en el desayuno.
Pela la fruta y mantenla en el frigorífico para sacarla por la mañana en un bol y que el niño pinche la que le agrade. Apuesta por los alimentos que más le gustan. Cada niño tiene unos gustos, los hay que detestan la leche pero adoran el queso o el yogur, mientras que otros prefieren la fruta en compota en vez de natural. Lo importante es que pongas variedad de alimentos en la mesa para que pueda comer lo que más le guste.
EL DESAYUNO EN DIFERIDO
En vez de desayunar en casa, lo hacen en el patio del colegio. Si el niño decide «desayunar» en el colegio, hay que olvidarse de ponerle bollería, zumos o lácteos azucarados, bocadillos de embutido (jamón, fuet, fiambre de pavo, salchichón, salami…). Ya se sabe que no son aconsejables para el día a día.
¿Qué opciones nos quedan? Prepara un bocata de pan integral con:
Humus; guacamole con dos rodajas de tomate; tiras de pimiento rojo y almendras; queso fresco con tiras de zanahoria; huevo duro en rodajas con dos hojitas de lechuga y tomate; sardinas o salmón.
Otra opción sería el táper, ya que permite ofrecer fruta cortada y preparada para comer. Eso sí, en esto hay que ponerse de acuerdo con el niño para que elija una pieza de fruta que le guste.
Muchas veces, si un niño no desayuna es porque no ven a sus padres hacerlo, o porque ven cómo se toman un café y salen corriendo. Los pequeños comen por imitación, y normalmente repiten lo que ven en casa. De hecho, los niños tienen los oídos cerrados a los consejos y los ojos abiertos a los ejemplos.




