Según como se preparen los alimentos y las técnicas culinarias utilizadas, las propiedades nutricionales de estos pueden variar, además de como se digieren en el propio organismo. Es importante tener en cuenta pautas a la hora de cocinarlos y como combinarlos con otros ingredientes.
¿Alimentos crudos o cocinados? Hay sustancias como por ejemplo los carotenoides, presentes en espinacas, tomate o zanahoria que lo asimilamos mejor cocinados y troceados.
Para aprovechar al máximo las vitaminas es preferible utilizar el horno, al vapor o a fuego lento, de forma que el aumento de la temperatura sea progresivo. La olla a presión y las frituras son enemigos de estos micronutrientes.
Conviene prestar atención a COMO combinamos. Alimentos como las legumbres, pescados como la sardina o los frutos secos, ricos en hierro, se asimila mejor este mineral, combinado con alimentos ricos en Vitamina C (Concretamente, de dos a tres veces más). Unos ejemplos; un plato de legumbres con pimientos rojos y tomate y de postre una fruta ácida. O espinacas con zumo de limón, el vinagre en nuestras ensaladas… Sin embargo, esta asimilación disminuye cuando se combinan alimentos ricos en hierro con aquellos ricos en calcio.





