El pie zambo consiste en una alteración congénita, relativamente frecuente, en el recién nacido. Se estima que aproximadamente por cada 1000 nacidos, dos o tres nacerán con él. En la mitad de los casos la afectación es bilateral. Se han descrito diversos factores de riesgo relacionados con el pie zambo: la herencia, la compresión intrauterina por oligohidroamnios (escasez de líquido amniótico en el segundo y tercer trimestre del embarazo), síndrome de la banda amniótica, espina bífida etc. En los países en vías de desarrollo la prevalencia puede aumentar hasta casi el doble, y las secuelas del pie zambo son allí una causa importante de discapacidad laboral y funcional severas. Afortunadamente, en España, éstas secuelas potenciales tan devastadoras del pie zambo son difíciles de ver . El diagnóstico tempr
ano y el algoritmo de tratamiento han conseguido reducir estos casos de forma extraordinaria en los últimos treinta años.
En el pie zambo observamos una deformidad severa y tridimensional en el pie del recién nacido. El término más utilizado en la jerga médica para describirlo es “pie equinovaro aducto”.
Ponseti, Ignaci, un Traumatólogo menorquín, ya difunto, fue el verdadero artífice de la revolución en la comprensión y el manejo de los niños con un pie zambo. De modo que su legado es y será parte del conocimiento humano, y un hito en la historia de la medicina moderna y la cirugía ortopédica. Ignaci Ponseti nació en 1914.
Exiliado en EEUU, donde ejerció la mayor parte de su vida en el Hospital de Iowa como profesor de la universidad y cirujano ortopeda. Llegó allí con el objetivo claro de estudiar en profundidad el pie “equino varo aducto”. Durante su paso por Francia y centroeuropea tuvo un contacto estrecho con las técnicas de enyesado de Bohler. En Iowa, su jefe le pidió que hiciera una revisión extensa de los resultados de los pacientes con pie zambo después de años de evolución tras el tratamiento quirúrgico. Por aquel entonces, la piedra an
gular del tratamiento en estos niños se basaba en la cirugía abierta de pie, tras un periodo previo en el que se colocaban una serie de yesos con el objetivo de evitar que la deformidad progresara. La revisión de Ponseti mostró que los resultados de este algoritmo de tratamiento eran desalentadores por completo. Los niños tratados, ya como adultos, presentaban pies rígidos y fibróticos, en muchos casos hipercorregidos, y más tarde dolorosos, con mayor incidencia de artrosis. Año tras año Ponseti fue perfeccionando una técnica no invasiva que consistía en una serie de yesos moldeadores, y en algunos casos, tenotomías (seccionar el tendón) del Aquiles percutáneas, que conseguían en la gran mayoría de los pacientes corregir la deformidad y descender abruptamente las tasas de recidiva. Con este método se evitaban las cirugías posteriores que transformaban al pie en un “pie zoqueto”, rígido y duro. A Ponseti y a su desmedida pasión por la ciencia y el método científico le debemos este tratamiento revolucionario, que ha sido si cabe más impactante en los países en vías de desarrollo, por el precio mínimo que supone el material para el tratamiento, incluso la formación de los profesionales en la ortopedia infantil. En esta época de tecnología avanzada en cirugías y material ortoprotésico, el método Ponseti es actualmente el patrón oro en el tratamiento del pie zambo.


