“Me duele la cara, me duele la cabeza, me duele las cervicales…” Todos estos “ME DUELE…” que muchas veces nos tratan diferentes profesionales y no mejoran , pueden tener como origen patología o disfunciones de la ATM ( articulación temporomandibular). Por ello, hay ocasiones que recibimos tratamientos que aunque mejoran la sintomatología que sufrimos, no terminan de ser la solución a nuestro problemas.

La ATM es una articulación compleja que da mas problemas de los que imaginamos, y lo peor es que su sintomatología se puede camuflar como un camaleón aparentando ser parte de otra patología como cervicalgias, u otalgias.
Su prevalencia en la población se estima que es entre el 20 y 40% afectando en mayor medida a mujeres de entre 15 y 45 años.
¿ CUALES SUELEN SER LAS PATOLOGÍAS DE LA ATM?
Suelen ser problemas tanto musculares como articulares
- Bruxismo
- Luxaciones
- Desplazamientos discales
- Bloqueos
- Limitaciones de apertura o disfunciones tanto en apertura y cierre como en el resto de movimientos
Aunque también pueden ser derivadas de:
- traumatismos craneoencefálicos
- trastornos de origen neoplásicos, autoinmunitarios o infecciosos.
SINTOMATOLOGÍA
- Dolor en cara, mandíbula, cuello, cabeza incluso ojos y oídos
- Dolor al masticar
- Chasquidos
- Bloqueos de la movilidad de la boca
- Mala mecánica de apertura y cierre de la boca
- Dolor al abrir la boca
- Sensación de pesadez y tensión en la cara
- Cambio en la oclusión dental
FACTORES DE RIESGO
- Estrés
- Apretar muchos los dientes
- Mala oclusión dental
- Masticar alimentos duros
- Masticar chicles
- Malos hábitos posturales
- Rechinar dientes
TRATAMIENTOS
El tratamiento de la ATM es multidisciplinar ya que intervienen varios profesionales como el odontólogo, cirujano maxilofacial, psicólogo y por supuesto el fisioterapeuta.
En esta patología la FISIOTERAPIA puede ser de gran ayuda para calmar los síntomas y trabajar la biomecánica de la articulación, lo que favorece una mejora tanto a nivel articular como muscular, aliviando los síntomas y a su vez mejorando la calidad de vida del paciente.
Existen numerosas técnicas que pueden mejorar esta problemática como el masaje facial, técnicas de descompresión articular, propioceptivas y de electroterapia.



