PODOLOGÍA INFANTIL

Caerse con mucha frecuencia, descalzarse a menudo, caminar de puntillas o con los pies hacia dentro o hacia fuera y cualquier tipo de alteración en las uñas son signos que revelan posibles problemas en los pies de los niños.

Es importante realizar una revisión anual de los pies de los niños por parte de un profesional. Estas consultas podológicas son claves para detectar cualquier problema dérmico como virus u hongos, evaluar el desarrollo y detectar de forma temprana cualquier anomalía en los pies y la marcha.

Se recomienda realizar una revisión del calzado ya que los pies de los niños crecen entre 7 y 8 mm cada 3 meses y, por ello, es fundamental comprobar que el calzado no se haya quedado pequeño, los dedos son muy elásticos y deformables a la compresión y esto puede generar lesiones y modificaciones en la marcha del niño además de impedir el correcto desarrollo del pie y dedos.

La talla adecuada para el calzado es aquella en la que la distancia entre el dedo más largo y el zapato es de 1 a 1,5 cm, espacio suficiente para que los dedos puedan moverse libremente sin ser oprimidos.

Llevar el calzado más grande para que supuestamente “dure más” tampoco es recomendable porque el niño andará incómodo, el pie tendría un exceso de movimiento dentro del zapato, puede generar rozaduras y su marcha será inestable.

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